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Desde lo profundo de nuestro corazón comunitario, hoy nos detenemos frente al gran guardián del tiempo: ese majestuoso reloj que adorna el centro de nuestra Villa, testigo incansable de generaciones, de sueños y de historia.

«Este reloj fue adquirido para cultura del pueblo zaachilense por la H. Junta Patriótica del año de 1933, con ayuda de algunas corporaciones y particulares. Quedó funcionando el 28 de junio de 1935. Y con la cooperación del gobernador del estado Lic. Anastacio García Toledo…»


Con esas palabras grabadas en la placa, resuena un compromiso antiguo: un pacto de dignidad cultural hecho por quienes creyeron en un Zaachila con memoria y con rostro propio. Ese día, el 28 de junio de 1935, no solo se inauguró una maquinaria que marcaría las horas —se alzó un símbolo de identidad, una trinchera de pertenencia en el centro de nuestra vida cotidiana.

Placa colocada en el reloj

🕰 Un reloj para la cultura, un legado para el futuro

Este reloj monumental no es un objeto pasivo: es un recordatorio continuo de que el tiempo pertenece al pueblo. Fue posible gracias al esfuerzo mancomunado de autoridades:

Presidente Municipal: Emilio M. Martínez

Vicepresidente: Eutimio Reyes

Tesorero: Regino Vázquez

Secretario: Fidel Vázquez

Protesorero: Teófilo Flores

Vocales: Cresencio Martínez, Roque Mora, Hermenegildo Aragón, Aniceto V. Martínez, Modesto Reyes, Alfonso Cerero, Malaquías Mases, Rutilo Hernández, Agustín Rojas, Cástulo Vásquez, Ladislao Aragón, Manuel Valean, Guadalupe Mases, Manuel C. Aguilar, Ricardo Vicente, Delfino Juárez, Daniel Geminiano, Félix Coronel, Pedro Juárez, Alejandro Aguilar, Eleuterio González, Marcial Martínez, Emilio Vargas, Perfecto Solano.


Cada uno de esos nombres representa una vida entregada a la causa común: que la cultura de Zaachila siguiera latiendo, que la voz del pueblo no se apagase ante el paso de los años.

🌿 Historia que nos hermana

Sabemos que este reloj monumental ha cumplido 90 años de presencia en el paisaje de Zaachila, siendo restaurado para su conservación y perpetuidad.  Aquí, en el parque central, sigue marcando las horas de nuestras alegrías y penas, de nuestras celebraciones, de las vidas que nacen y parten bajo su sombra.

Zaachila, con una historia milenaria que remonta al legado zapoteca, ha sabido resistir el embate del tiempo. Fue fundada posiblemente en el siglo XIII o XIV, emergiendo como uno de aquellos núcleos que heredaron parte de la grandeza de Monte Albán.

Este reloj, lejos de ser un adorno, es un puente tangible entre ese pasado ancestral y las generaciones que aquí habitan hoy. Cada campanada recuerda que no olvidamos a quienes nos antecedieron, que valoramos el legado cultural que nos fue confiado.

❤️ Una invitación a mirar el reloj y mirarnos

Que cada vez que miramos su cara luminosa, recuerde el esfuerzo colectivo que lo hizo posible. Que cuando nuestras miradas lo encuentren al caminar por la plaza, sintamos ese estremecimiento: somos el pueblo que lo vio nacer, el pueblo que lo sostiene, el pueblo que asumirá su memoria.

Zaachila no es solo su pasado, no es solo su presente. Zaachila es ese tiempo compartido que nos invita a ser custodios de nuestra propia historia.

Que este reloj siga marcando las horas capaces de sembrar orgullo, de crear memorias y de encender la pasión por nuestra tierra.

Con gratitud y esperanza, desde el corazón de Zaachila — para Zaachila.

Reloj municipal

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