Tianguis en Zaachila, patrimonio generacional

 

Zaachila, capital de la cultura zapoteca y gobernada por el emblemático Cosijoeza, desde hace ya varios siglos fue centro comercial de los Valles Centrales y donde la interacción y el intercambio se llevaba a cabo sobre una plaza de tierra cubierta de productos naturales de la región y artesanías de los pobladores.

Muy poco ha cambiado desde ese comercio al actual en la Villa de Zaachila, como en esa época, comerciantes de distintas partes del valle se acercan a la plaza de Zaachila para vender las semillas de sus cultivos, las frutas y verduras que cosechan, los animales que poseen, los textiles o ropa que elaboran y la alfarería que producen.

Saltando de vendedor en vendedor, cuidando no pisar los productos que se exhiben sobre el suelo, se puede escuchar a lo lejos el pregonar de los comerciantes errantes que llevan su material por todo el tianguis, un lugar desordenado, abarrotado por vendedores que hacen pequeños pasillos que provocan un trafico peatonal.

Sin una organización marcada, se observan los puestos de comida junto a las frutas, el que vende mezcal frente al que ha traído hoy miel quien platica con la que vende trajes regionales, la señora que pela guajes sobre la escalera que lleva a la vendedora de téjate, así es Zaachila, un mosaico de colores, sabores, aromas e imágenes que trasladan entre canastos de mimbre y ollas de barro a una vivencia de antaño.

Cerca de las 5 de la mañana, los vendedores van llegando al centro de Zaachila para acomodarse sobre la plaza, los regatones también hacen su arribo para comprar animales en el baratillo y venderlos más tarde a un mejor precio.

Poco a poco los visitantes al tianguis van llegando para comprar lo que a su paso encuentren, el día transcurre entre ofertas y esfuerzos por deshacerse de la mercancía.

Para las 11 de la mañana, Doña Margarita ya tiene hambre e intercambia dos chayotes por unas cuantas tortillas tlayudas, compra 5 pesos de arroz y un huevo duro, espera que la joven con la charola de aguas frescas pase por el puesto y el desayuno está listo.

La tarde transcurre lenta y los que han venido desde más lejos empiezan a recoger sus puestos, algunos otros permanecen un par de horas más, antes de partir, las compras de pánico comienzan, un poco de leña para el fogón, chicharos para la comida de mañana y un pedazo de tasajo para la cena.

Lentamente el tianguis se comienza a despoblar para dejar sobre la plaza, a la que acudirán el próximo jueves, vestigios de lo que fue un día de comercio en la Villa de Zaachila

 

“En Zaachila se da una manifestación cultural tremenda que se ha heredado de muchos años atrás y que ha venido en un constante crecimiento, el tianguis simboliza un patrimonio generacional”

Antonio Javier Cruz, Director de Desarrollo Comunitario del Municipio de Zaachila.

“El tianguis se sigue conservando y por eso es el más tradicional, nos toca ahora protegerlo y darle una mayor proyección turística” Felicitas Gaspar, Jefa del Departamento de Turismo del Municipio de Zaachila.

NUMERALIA

6 calles son ocupadas para el tianguis, además de la plaza principal

575 comerciantes acuden cada jueves

300 o 400 pesos anuales pagan los comerciantes por establecer sus puestos

El Apunte:

Poblaciones que acuden a la venta

Cuilapam de Guerrero

San Raymundo Jalpan

La Ciénega

Zimatán de Álvarez

San Bartolo Coyotepec

Ocotlán de Morelos

El dato:

Tradiciones añejas

Cada día de la semana en los Valles de Oaxaca se pone un tianguis. Los lunes corresponde a Miahuatlán, los martes en Atzompa, los miércoles en Villa de Etla, los jueves en Zaachila, los viernes en Ocotlán de Morelos, los sábados en Oaxaca y domingo en Tlacolula.